¿Qué es el acné?

El acné es una enfermedad de la piel en la que se ven afectados los folículos pilosebáceos. Se manifiesta con la aparición de granitos y espinillas que pueden tener un impacto importante a nivel psico social. Suele aparecer durante la adolescencia o durante épocas en las que hay cambios hormonales importantes, como por ejemplo el embarazo.

La enfermedad aparece como consecuencia a una sobre producción de grasa por parte de las glándulas sebáceas, que hace que estas se taponen y se infecten por una bacteria que forma parte de la flora cutánea conocida como Propionibacterium acnes. La infección produce la inflamación con sus consecuentes molestias.

¿Cómo tratar el acné?

Las personas con acné requieren un cuidado especial con productos diseñados específicamente para el tratamiento de esta dolencia. Pasos para tratar el acné:

  1. Limpieza del rostro (por la mañana): se debe limpiar las zonas afectadas con un limpiador adecuado para personas con acné. En muchas ocasiones suelen llevar ácido salicílico, un componente que penetra en el interior de las espinillas y ayuda a desobstruirlas.
  2. Crema tratamiento (por la mañana): existen diversos tipos que contienen ingredientes antiinflamatorios o antibióticos, como por ejemplo el ácido azelaico o peróxido de benzoilo. En casos más graves se pueden utilizar antibióticos por vía oral (los debe prescribir un médico).
  3. Protección solar e hidratante (por la mañana): existen productos específicos que cumplen estas dos propiedades (hidratación + protección del sol). Deben ser productos con poca cantidad de aceites en su composición. En los casos más graves se recomienda la utilización de lociones o geles.
  4. Limpieza del rostro (por la noche): utilizar el mismo producto que hemos utilizado por la mañana.
  5. Tratamiento con un producto que ayude a normalizar la queratinización (por la noche), como productos que incluyan retinoides o algún exfoliante muy suave.
  6. Exfoliantes (2 ó 3 veces por semana): diseñados específicamente para pieles grasas. Realizan una limpieza más profunda del rostro, eliminando el contenido del interior de los poros. No superar las 3 veces por semana ya que puede ocasionar problemas como deshidratación o exceso de matificación de la piel.

Productos para el acné

A la hora de elegir un producto para el acné debemos tener en cuenta varios factores: su forma farmacéutica, su composición y la forma y gravedad de la enfermedad.

Existen formas como por ejemplo las cremas y las pomadas que tienen altos contenidos en excipientes grasos necesarios para su elaboración. Las personas con acné, al sufrir una sobre producción grasa, se deben alejar de aquellos productos que les aporten cualquier derivado graso. Por ello, es preferible utilizar formas más ligeras y con mayor contenido acuoso como son por ejemplo los geles o las lociones.

Conocer los ingredientes que forman un producto nos indica las propiedades que éste puede tener sobre el rostro. Existen productos con un mayor contenido de ingredientes antiinflamatorio, exfoliante o antiséptico que funcionarán de forma distinta ayudando a mejorar la sintomatología. Leer las etiquetas de los productos es muy complicado, por ello, hemos elaborado una fichas en cada producto que te ayudarán a descifrar sus propiedades.

Existen diferentes tipos de acné o reacciones acneiformes. Puede aparecer como consecuencia a la utilización de productos comedogénicos, como por ejemplo la lanolina, al exceso de utilización de jabones (contienen grasas en muchos casos), presencia de otras enfermedades (como rosacea) o tratamientos farmacológicos. Sin embargo, la causa más común del acné son los cambios hormonales (por ello aparecen en épocas como la adolescencia o el embarazo). Detectar la causa de la reacción acneiforme nos ayudará a tratar de una forma más adecuada la enfermedad. Mientras que hay acnés que se presentan con una mayor cantidad o proporción de granitos, hay otros que se presentan con mayor cantidad de espinillas. La utilización de exfoliantes con mayor frecuencia o limpiadores más potentes puede ayudar a mejorar el tratamiento de las espinillas mientras que podría empeorar los granitos.

La gravedad de la enfermedad también es un factor clave. Aunque no sea una enfermedad peligrosa para nuestra salud, sí que puede desencadenar la formación de cicatrices que nos marcarán para el resto de nuestra vida. En los casos más graves, se debe acudir al médico para que valore mejor la enfermedad y tratarla con productos más potentes (sólo disponibles con prescripción médica).