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¿Por qué tomar el sol es adictivo?

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Los problemas de pigmentación y de bronceado son una de las primeras causas de consulta dermatológica por el papel tan importante que juegan a nivel estético. Aunque hay varias moléculas encargadas de pigmentar la piel (carotenos, hemoglobina…), la melanina es con diferencia la más importante.

La melanina se sintetiza en unas células muy especializadas llamadas melanocitos,que se caracterizan por poseer un orgánulo muy característico llamado melanosoma. Precisamente en este melanosoma es donde ocurren las reacciones necesarias para la síntesis de la melanina. Cuando llegan a la piel señales de que tiene que broncearse, los melanosomas se transfieren a otras células llamadas queratinocitos y entonces aparece la pigmentación en la piel.

La melanina se produce a partir de un aminoácido llamado tirosina. Dentro del melanosoma existe una enzima llamada tirosinasa que es la encargada de regular la síntesis de melanina. Esta enzima es la diana habitual de los tratamientos antimanchas, ya que bloqueando su acción se bloquea la producción de melanina.

Entre los factores que estimulan el bronceado, el más importante es la radiación UV (ultravioleta) procedente del sol, aunque también existen otras formas capaces de aumentar la pigmentación de la piel. Esta radiación actúa sobre los melanocitos favoreciendo la transmisión de melanosomas a los queratinocitos.

Pero además del bronceado, la radiación UV también es una de las vías más importantes de daño en la piel. Todos sabemos que la radiación UV es capaz de producir daño en nuestro ADN y desencadenar problemas relacionados con el cáncer de piel y el envejecimiento acelerado, llamado fotoenvejecimiento. Sin embargo, las células de nuestro organismo han evolucionado para protegerse de este tipo de daños y por ello poseen gran cantidad de medidas defensivas que previenen la alteración del ADN. Entre estas medidas encontramos la melanina, capaz de absorber los radicales libres generados por la radiación UV.

Sin embargo, una de las moléculas más importantes relacionadas con la prevención de los daños en el genoma es p53, también conocida como el guardián del genoma. p53 es una proteína esencial para prevenir y reparar el daño sobre nuestro ADN y así evitar sus potenciales consecuencias. Se sabe que cuando la luz UV alcanza la piel, p53 se activa y aumenta sus niveles dentro de las células de la piel. Una vez p53 se activa, emite una cascada de señales que aumentan la síntesis de la melanina y aumentan su transferencia desde los melanosomas hasta los queratinocitos.

Durante el proceso de activación de la melanina, p53 también activa una serie de genes encargados de la producción de beta endorfinas. Las beta endorfinas son unas moléculas de tipo opiáceo (como la morfina) que actúan reduciendo la sensación de dolor y generando una sensación global de bienestar. Muchos científicos atribuyen la adicción al bronceado a esta sensación de bienestar producida por las endorfinas. Incluso se le ha llegado a poner nombre a esta adicción, tanorexia.

Aunque la piel bronceada es considerada de forma positiva por sus aspectos estéticos, estimular el sistema pigmentario de la piel no es muy recomendable. Mayor probabilidad de problemas pigmentarios, envejecimiento prematuro de la piel, aparición de melanomas… son consecuencias habituales y peligrosas que puede conllevar esta moda.