alimentos con carotenos

La suplementación con carotenoides

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Los carotenoides son una familia de moléculas que dan color a numerosas estructuras, como el rojo de los tomates, el naranja de las zanahorias o el rosa de los crustáceo. Esta familia esta compuesta por más de 600 de moléculas, algunas de las cuales encontramos en nuestro organismo (alfa caroteno, beta caroteno, licopeno ,luteína o zeaxantina) desempeñando funciones imprescindibles.

La molécula más reconocida del grupo es el beta caroteno. Esta molécula tiene una importancia fisiológica crucial, ya que es el precursor de la vitamina A, molécula indispensable en nuestro organismo.

Estudios epidemiológicos asocian la toma de carotenos en la dieta a una reducción de la incidencia del cáncer, de enfermedades cardiovasculares, osteoporosis, diabetes, degeneración macular, cataratas e incluso mejora de las infecciones por VIH. Entre las acciones biológicas que se atribuyen a los carotenos, se incluye su actividad antioxidante, la mejora del sistema inmune, la disminución de las lesiones malignas y la inhibición de las mutaciones.

Quizá la acción más reconocida de los carotenos es su acción antioxidante. Podemos encontrarlos en la mayoría de cócteles antioxidantes del mercado bajo diferentes nombres: zeaxantina, luteína, beta caroteno… Los carotenoides tienen una alta capacidad para ceder sus electrones y actuar así neutralizando los radicales libres.

Los absorción de los carotenos en el sistema digestivo depende de con qué alimentos lo tomemos. Paradójicamente, dietas altas en grasas consiguen niveles más altos de carotenos en sangre, mientras que las bajas pueden tener deficiencia en estas moléculas.

Los carotenos generalmente se encuentran fuertemente unidos a proteínas. Esto provoca que cuando consumimos los alimentos crudos, nuestro organismo no consiga romper esta unión y por tanto, su absorción es deficiente. Sin embargo, al cocinar los alimentos esta unión se rompe mejorando su absorción.

Los carotenoides son moléculas realmente seguras. Una ingesta elevada de estas moléculas podría llevar a una situación muy característica conocida como hipercarotenemia. la hipercarotenemia es totalmente benigna, pero muy llamativa, ya que se caracteriza por la adquisición de un color anaranjado en la piel. Sin embargo, sí que hay una situación en la que hay que tener especial cuidado. El beta caroteno se ha visto implicado en procesos tumorales en personas fumadoras, por lo que estos deben evitar su suplementación. Parece ser que situaciones de estrés oxidativo (como el  que produce el hábito tabáquico en los pulmones) podrían alterar el beta caroteno convirtiéndolo en un potencial carcinógeno.

Varios estudios demuestran los beneficios de la suplementación con carotenoides. Personas que sufren muchas infecciones, con problemas como la degeneración macular o que hayan pasado un cáncer o tengan una alta probabilidad de sufrir uno, podrían beneficiarse de sus efectos.