hiperhidrosis de la piel

Hiperhidrosis, la sudoración excesiva corporal

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La sudoración excesiva o hiperhidrosis aparece por una alteración de los mecanismos encargados de la producción de sudor. 

La causa a este problema radica en la producción desproporcionada de sudor frente a un estímulo mínimo. Los estímulos más habituales son el estrés, el nerviosismo, el ejercicio y el aumento de la temperatura ambiental. La hiperhidrosis puede afectar muy negativamente a la vida diaria de aquellos que la sufren.

El sudor es secretado a nuestra piel por dos tipos de glándulas llamadas apocrinas y ecrinas. La distribución de estas glándulas se centra sobre todo en las áreas de las axilas, manos, pecho y pies. Las glándulas ecrinas aparecen durante la adolescencia y son responsables en gran medida del olor del sudor. Con el paso del tiempo, las glándulas se van atrofiando hasta desaparecer, disminuyendo así la cantidad de sudor a medida que envejecemos.

El sudor esta compuesto por agua, electrolitos (en especial sodio y cloro) y una pequeña cantidad de aceites. El mal olor característico del sudor se debe a la descomposición de estos aceites por las bacterias presentes de forma natural en nuestra piel. El compuesto generado por las bacterias, conocido como ácido trans-3-metil-2-hexenoico esta formado por la familia de bacterias conocida como corynebacterium.

La causa de por qué sólo ciertas personas sufren hiperhidrosis tiene respuesta en los genes. La sudoración excesiva tiene un componente hereditario muy importante. Estos genes diferenciales son responsables de procesos de regulación para la formación del sudor. Otras causas por las que puede aparecer hiperhidrosis son menos comunes, pero siempre se deben evaluar: tratamiento con fármacos que favorezcan la formación de sudor y alteraciones en el sistema nervioso central son los más habituales.

Los tratamientos para la hiperhidrosis son muy variados. Se recomienda iniciar con los tratamientos tópicos, ya que tienen gran eficacia y no son invasivos. Únicamente en caso de no funcionar estos, podríamos pasar a otros como la inyección de la toxina botulínica, la iontoforesis o en casos más graves a técnicas quirúrgicas.

Los tratamientos tópicos se basan en la utilización de las sales de aluminio en diferentes concentraciones. Cuando aplicamos las sales de aluminio, estas entran en contacto con el sudor formado y son capaces de taponar las glándulas sudoríparas (apocrinas y ecrinas). Al taponar las glándulas, éstas dejan de tener función y nuestro organismo se encarga de eliminarlas. Repitiendo este tratamiento, podemos conseguir limitar la producción de sudor y  olvidarnos de estos problemas que tanto nos incomodan.

Recomendaciones a la hora de utilizar tu tratamiento para la hiperhidrosis:

  • Escoger un antitranspirante adecuado. Cuidado, antitranspirante y desodorante no es lo mismo. En la mayoría de ocasiones nos ofrecen desodorantes como si fueran antitranspirantes. Busca las sales de aluminio en la etiqueta.
  • Las sales de aluminio son irritantes: aplícalas por la noche y siempre con la piel seca para limitar la irritación. Si no hay irritación se pueden aplicar dos veces al día.
  • Un ligero masaje tras la aplicación del antitranspirante puede ayudar a que alcance mejor las glándulas sudoríparas.
  • Nunca ocluyas tu piel con materiales plásticos, éstos únicamente pueden aumentar la irritación.
  • Utiliza un antitranspirante específico para la zona que vas a tratar. Los de pies y manos suelen tener concentraciones mayores de sales.

La sudoración excesiva es un problema común y muy molesto. No te conformes con sufrirla, existe una amplia gama de tratamientos que te ayudarán a acabar de forma definitiva con ella.