sonrisa niña

El flúor y las caries

Publicado el
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Las caries nos persiguen a lo largo de nuestra vida, y si bien en la mayoría de casos supone una situación leve, una caries no tratada o mal tratada puede conllevar la aparición de infecciones y abscesos que provocan dolor e inflamaciones en la boca llegando incluso a la pérdida del diente.

Nuestra boca esta llena de bacterias que viven en pequeñas comunidades. Cada una de estas comunidades forma una pequeña “burbuja” que las aísla del exterior y además las protege de la desecación.

El mecanismo de la formación de caries siempre es muy parecido. Las bacterias, normalmente de las familias Streptococcus y Lactobacillus generan unos ácidos producto del metabolismo de azúcares (polisacáridos) que alteran el pH y favorece la pérdida de los minerales presentes en los dientes.

Los minerales son los constituyentes básicos para la formación de los dientes. Cuando comienzan a perderse, se rompe la estructura exterior del diente, y se van formando pequeñas cuevas en los dientes. Una vez formada la cueva, las bacterias se introducen en ellas para seguir con el proceso de desmineralización.

En las etapas iniciales de este proceso, el flúor ejerce una acción importantísima, ya que puede revertir este proceso. El flúor se une a otros minerales presentes de forma natural en los dientes como el calcio, los fosfatos y carbonatos para formar productos que son muchísimo más resistentes a la acción de los ácidos de las bacterias, protegiéndolos así frente a las caries.

Consejos para tener una boca libre de caries:

  • Limpieza bucal anual por un dentista para acabar con las colonias bacterianas que más fuerte se anclan a los dientes.
  • Limpieza diaria de los dientes para evitar la formación de nuevas colonias.
  • Utilizar pastas y geles dentífricos, o colutorios que aporten flúor para conseguir unos dientes más resistentes a la acción de los ácidos de las bacterias.
  • Evita excesivos dulces y bebidas muy azucaradas, ya que éstos son la materia prima que utilizan las bacterias para dañar nuestros dientes.