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Dopaje en el deporte

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Con el ejercicio, ocurren muchos cambios fisiológicos y bioquímicos en nuestro cuerpo. Adaptaciones a nivel muscular, cardiológico y hematológico potencian la capacidad del organismo para suplir las demandas del ejercicio y mejorar el rendimiento. Ejemplos de adaptaciones, aumento de la facilidad con la que la sangre cede el oxígeno a los músculos o el aumento del número de proteínas relacionadas con la contractilidad muscular.

El dopaje se utiliza con la finalidad de acelerar todas las adaptaciones y respuestas para aumentar de forma artificial el nivel y rendimiento deportivo. Como cada deporte tiene sus características, los procedimientos y fármacos utilizados van a variar sustancialmente en función del objetivo que se quiera alcanzar.

A la segunda mitad del siglo 19 se le atribuye los inicios del dopaje. Tras la segunda guerra mundial, la gran competitividad en la élite deportiva, hizo del dopaje una práctica habitual. Al inicio de los años 60’ se empezaron a realizar los primeros controles, coincidiendo con la retransmisión por televisión de la primera muerte relacionada claramente con el dopaje.

Durante los años 60’ y 70’ las anfetaminas eran la droga estrella utilizada para aumentar el rendimiento deportivo. Los años 80’ correspondieron a la era de los anabolizantes y el colesterol. En los 90’ fue la hormona del crecimiento y la eritropoyetina. Recientemente se utilizan técnicas muchísimo más avanzadas con el uso de péptidos para aumentar el rendimiento.

Con el control vinieron también los engaños. Las evasivas de los deportistas para incumplir las normas, se hicieron muy evidentes en los años 80’ cuando se introdujo el test de orina para el control de la testosterona.

En cuanto a cifras, en 2013 la WADA (World Anti-Doping Agency) informó que había realizado 269.878 test, de los cuales 5.962 (2,21%) presentaban resultados atípicos o sospechosos. De los deportistas, aquellos que practican deportes de resistencia son lo que más utilizan las drogas para mejorar su rendimiento.

Uno de los problemas incipientes del dopaje es su utilización por adolescentes y jóvenes con fines estéticos, por la capacidad de estas drogas para disminuir la grasa corporal y aumentar la formación de masa muscular. Un estudio sueco ha revelado que el consumo de estas drogas ha aumentado alarmantemente sobre todo en el grupo de universitarios, con una prevalencia del 2,7% entre los hombres y un 0,4% entre las mujeres. Los adolescentes con un 1,5% y los preadolescentes con un 1,2% también han aumentado de forma muy llamativa su uso durante los últimos años.

Las vías para adquirir estas drogas son a través de prescripciones médicas, en farmacias (con o sin prescripción médica), en determinados gimnasios o en internet. Paradójicamente, algunos estudios indican que el 50% de las personas adquieren su dosis para doparse a través de prescripciones médicas.

Durante las próximas semanas iré explicando cada uno de los fármacos más utilizados para doparse, qué beneficios producen a nivel deportivo y cuales son sus problemas. Por si es de interés para alguien, ésta es la lista de sustancias prohibidas para 2017.