Adelgazar para siempre ¿es posible?

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Alrededor del mundo existen más de 1500 millones de personas que sufren sobrepeso, 400 millones de las cuales son consideradas obesas. Aunque las restricciones dietéticas producen una reducción de peso inicial, la mayoría de personas vuelven a recuperar todo el peso perdido. Ante este problema, nos asalta una duda, ¿es posible adelgazar para siempre?

Regulación hormonal del peso corporal

La ingesta de alimentos proporciona la energía necesaria para desarrollar todas las actividades diarias. Es fácilmente comprensible que la energía que aportan es fundamental para el desarrollo de funciones totalmente necesarias para la vida, como por ejemplo la reproducción, mantener la actividad respiratoria, cardíaca o cerebral. Dada esta altísima importancia, todos los procesos relacionados con la toma de nutrientes deben funcionar de forma milimétrica y por ello están muy regulados.

Las sustancias básicas que regulan el consumo de nutrientes y el peso corporal son un tipo de  hormonas exclusivas del sistema digestivo. Las hormonas son liberadas por las diferentes estructuras que conforman el sistema digestivo, como páncreas, tejido adiposo…  Entre las hormonas más características e importantes para la regulación del peso corporal encontramos: leptina, grelina, colecistokinina, péptido YY, insulina, polipéptido pancreático y GLP-1.

Durante períodos de restricción calórica como por ejemplo el que ocurre durante una dieta, este sistema tan regulado provoca cambios en las concentraciones de estas hormonas con el objetivo de revertir el proceso. Durante un periodo sin consumir alimentos, aumentarán los niveles de las hormonas encargadas de inducir la sensación de hambre, mientras que tras consumir alimentos, aumentarán los niveles de las hormonas que provoquen saciedad.

Hormonas más importantes

Aunque todas las hormonas mencionadas anteriormente desempeñan procesos importantes para la regulación de la ingesta calórica, quizá sean la leptina y la grelina las más importantes en los ciclos de hambre-saciedad.

Leptina

Hormona leptinaLiberada por el tejido adiposo, esta hormona estimula la sensación de saciedad a la vez que potencia el consumo calórico del organismo. Los niveles de esta hormona aumentan tras la ingesta de alimentos, generando una sensación de plenitud que indican que no debemos comer. En cambio, a medida que va pasando tiempo desde que no comemos, sus niveles van disminuyendo gradualmente y su efecto saciante va disminuyendo a la par.

Por otra parte, cuando sus niveles están aumentados proporcionan una señal indicando que se ha comido y que nuestro organismo puede consumir energía para llevar a cabo sus procesos. Cuando sus niveles disminuyan, se priorizará el consumo de energía para los procesos más básicos y necesarios para la supervivencia.

Se ha observado que en ciertos grupos de personas existe resistencia a la leptina. Esto significa que aunque existan niveles adecuados de esta hormona, nuestro organismo no responde correctamente a sus efectos. Entre las causas que desencadenan la resistencia se encuentra la obesidad y la falta de ejercicio.

Grelina

Liberada por el aparato digestivo, la grelina constituye la cara opuesta de la leptina. Esta hormona también está encargada de regular el apetito, pero en este caso, el aumento de sus niveles induce hambre indicando que debemos comer. Sus niveles aumentan a medida que aumenta el tiempo desde que ingerimos alimentos, disminuyendo de nuevo tras la comida.

Luchar contra la acción de esta hormona es importante para aquellos que deseen perder peso.

Efectos de la dieta sobre las hormonas

Cuando realizamos una dieta para perder peso, se produce una perturbación de los niveles hormonales. Algunos estudios han demostrado que esta perturbación puede existir durante períodos muy prolongados en el tiempo (meses e incluso años).

Las dietas restrictivas aumentan la sensación de hambre y disminuyen el gasto energético. A mayor cantidad de peso perdamos, más notables se harán estos efectos y muchísimo más costará perder los kilos. Se ha observado que a medida que van pasando las semanas en la dieta, el hambre y el deseo de comer van aumentando a la par que lo hacen los niveles de la grelina y se reducen los de leptina.

Mientras que nosotros deseamos perder peso, nuestras hormonas siguen insistiendo en que debemos comer. Y lo que es más importante, a medida que transcurre el tiempo nuestro deseo de comer aumenta más y más.

¿Por qué es difícil perder peso?

Nuestro organismo esta diseñado para recuperar los kilos perdidos con mecanismos compensatorios. Este hecho tiene un origen evolutivo. Durante toda la historia de la humanidad, los alimentos han sido un bien muy apreciado para la supervivencia y la reproducción. Por ello, las personas que mayor capacidad han tenido para almacenar energías y aprovecharlas al máximo, se han ido seleccionando frente a aquellas que eran incapaces o menos eficientes en estos procesos (teoría de la evolución).

evolución

Hoy en día los papeles han cambiado. Las poblaciones desarrolladas tienen multitud de facilidades para acceder a los alimentos. Además, esto se ve agravado porque no es necesario realizar ningún tipo de ejercicio para conseguir los alimentos. Estamos ante una lucha de nuestro deseo de adelgazar contra nuestra propia biología. La gente que pierde peso significativo no sólo tiene más apetito, sino que también quema menos calorías de lo normal, y esto es un campo abonado para el fracaso de la dieta y la recuperación de peso.

Consejos para adelgazar

Sabiendo todas las limitaciones comentadas, podemos dar unas pautas generales para hacer mucho más efectivas nuestras dietas:

1. Lucha contra el hambre

Dietas muy restrictivas (a nivel calórico) y prolongadas en el tiempo acaban siendo un fracaso. Es importante realizar una evaluación inicial de la cantidad de calorías que consumes y disminuirlas poco a poco. De esta forma será mucho más llevadera la dieta y a la larga mucho más efectiva.

Otro truco para luchar contra el hambre es aumentar el número de comidas diarias disminuyendo el contenido calórico de cada una de ellas. De esta forma no se alcanzan niveles tan elevados de las hormonas que inducen hambre y es mucho más fácil alcanzar nuestros objetivos.

Aumenta el consumo de alimentos saciantes (también puedes utilizar complementos que induzcan este efecto) que ayuden a disminuir el apetito.

2. Paciencia y constancia

Huye de dietas milagro que aseguren una pérdida de peso rápido. Puedes perder peso rápido pero como se ha comentado anteriormente, con toda seguridad lo recuperarás casi igual de rápido. Ten paciencia, tómatelo con tiempo y seguro que conseguirás mejores resultados.

3. Realiza ejercicio

El ejercicio aumenta el gasto energético y por tanto consume calorías. Además de esto, también influye de forma muy notable sobre los niveles de las hormonas que nos ayudan a perder peso.

4. Estrés

El estrés afecta a la regulación hormonal. Disminuir el estrés mejora la sensibilidad de nuestro organismo a la acción de la leptina. De esta forma mejoraremos su acción.

5. Que la dieta se convierta en hábito

Debes cambiar tus hábitos de por vida. Seguir una dieta sana, con un contenido calórico adecuado debe constituir la normalidad y no la excepción.

Conclusión

Cualquier dieta que conlleve una restricción calórica fácilmente conseguirá disminuir el peso de la persona que la siga durante las primeras 10 semanas (de ahí el éxito inicial de las dietas milagro). Sin embargo, donde se evalúa el verdadero efecto de una dieta es a partir de estas 10 semanas.

Huye de las dietas milagro, busca un buen asesoramiento profesional y conseguirás reducir el peso. Aunque seguir una dieta conlleve un esfuerzo ¡tú y tu salud lo agradeceréis!

10 remedios para bajar el colesterol

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Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países desarrollados. Aunque su aparición se debe a diferentes factores como la hipertensión, falta de ejercicio… el colesterol desempeña un papel importantísimo.

La investigación en el colesterol ha jugado un papel muy importante en el avance de la medicina y farmacología. De hecho, la investigación sobre esta materia ha cosechado hasta 13 premios Nobel diferentes. Esto habla de su tremenda importancia.

Qué es el colesterol

Identificado por primera vez en el año 1769. Desde entonces, el colesterol se ha asociado con numerosas enfermedades humanas, tal como la aterosclerosis, la enfermedad de Alzheimer o diversas malformaciones.

El colesterol es una molécula que contiene 27 átomos de carbono. Es una de las moléculas centrales del metabolismo y desempeña multitud de funciones del organismo.  Forma parte de la membrana más externa de todas nuestras células, confiriéndole unas propiedades necesarias para que éstas puedan desempeñar su función. Además también actúa como molécula señalizadora, haciéndose imprescindible para la comunicación entre diversas células. También es imprescindible en otras funciones fisiológicas, como por ejemplo la absorción de grasas por parte de nuestro sistema digestivo.

Molécula de colesterol
Molécula de colesterol

Otro aspecto importante del colesterol es que se trata de una molécula básica a partir de la cual se forman otras moléculas con funciones muy importantes. Ejemplos de moléculas que se forman a partir del colesterol:

  • Hormonas sexuales (testosterona, estrógenos…): imprescindibles para la regulación y desarrollo de las funciones sexuales.
  • Aldosterona: necesaria para mantener el equilibro interno de agua y sodio.
  • Cortisol: hormona relacionada con las respuestas de estrés del cuerpo.

Hipercolesterolemia y problemas asociados

Aunque existen múltiples problemas que puede acarrear los niveles altos de colesterol o hipercolesterolemia, sin duda alguna, la consecuencia más importante en la mayoría de casos es la aterosclerosis.

La aterosclerosis produce un endurecimiento de las arterias por las que circula la sangre. Aunque existen muchos factores que favorecen su formación: envejecimiento, hipertensión, diabetes, la falta de ejercicio… el colesterol es uno de los más importantes.

El colesterol es capaz de formar unas placas en la superficie interna de las arterias llamadas placas ateroscleróticas que favorecen reacciones de inflamación que llevan a la aterosclerosis. Las placas disminuyen el diámetro de las arterias, pudiendo llegar a bloquearse total o parcialmente y producir consecuencias graves para la salud. Además, también se pueden liberar pequeños pedacitos de esta placa que cuando lleguen a arterias más finas acaben bloqueándolas.

Proceso aterosclerosis
Formación placa de ateroma

Entre los problemas más importantes asociados a la aterosclerosis está la aparición de infartos cardíacos y cerebrales. Estos constituyen la primera causa de muerte en las sociedades desarrolladas.

Colesterol bueno y colesterol malo

Cuando vemos una analítica, podemos ver que hay diferentes valores para el colesterol (colesterol total, LDL, HDL…). ¿Cómo se interpreta esto?

El colesterol es insoluble en agua (como el aceite), por ello, para ser transportado por la sangre necesita hacerlo dentro de un tipo de partículas especiales. A estas partículas que contienen además de colesterol, proteínas y otros lípidos, las llamamos lipoproteínas. Cuando se realiza una analítica se miden precisamente estos diferentes tipos de lipoproteínas.

Básicamente podemos diferenciar dos tipos de lipoproteínas:

  • LDL: forman lo que se conoce como “colesterol malo”. Son las encargadas de transportar el colesterol desde el hígado hasta las diferentes células. El problema es que durante su viaje, sobre todo cuando hay gran concentración de éstas, tienden depositarse formándo la placa aterosclerótica precursora de la aterosclerosis.
  • HDL: transportan el colesterol sobrante desde las células hacia el hígado (que se encargará de eliminarlo). A este se le conoce como el “colesterol bueno”. Precisamente gracias a esta capacidad para eliminar el exceso de colesterol, se ha visto que este tipo de colesterol podría tener un efecto protector de las enfermedades cardiovasculares.

El colesterol total sería la suma de los diferentes tipos de colesterol (VLDL, LDL, HDL…).

Productos para bajar el colesterol

AJO (Allium sativum)

Muchos estudios relacionan el efecto positivo del ajo sobre el sistema cardiovascular. En el caso concreto del colesterol, el ajo es capaz de reducir las cifras de colesterol total en torno a 20 mg/dL (aproximadamente un 8%).  Además, esta reducción la realiza a costa del colesterol malo (LDL colesterol), con una reducción del 9% de sus diferentes tipos y sin afectar al colesterol bueno (HDL colesterol).

Uno de los puntos más relevantes es que los preparados con ajo son muy bien tolerados y sin efectos secundarios, a diferencia de los tratamientos farmacológicos convencionales. Parece ser que el efecto beneficioso del ajo es a través de su capacidad para inhibir tanto la síntesis de colesterol como la oxidación del LDL colesterol gracias a la presencia de diferentes componentes ricos en azufre (el más importante S-alilcisteina).

OMEGA-3

El consumo de ácidos grasos omega-3 ayuda a reducir o mantener los niveles de colesterol en rangos que se consideran de normalidad. Entre los ácidos grasos omega 3 que se han estudiado esta el DHA (docosahexaenoico), el DPA (docosapentaenoico), el EPA (ecosapentaenoico) y el ALA (alfa-lionolénico). Los ácidos omega-3 son ingredientes habituales de la dieta mediterránea, reconocidísima por su papel cardioprotector. Entre los alimentos que puedes encontrarlos: pescados, aceite de oliva, nueces…

Los pacientes que ya han sufrido un infarto de miocardio serían los que más se beneficiarían de su efecto protector. Podemos encontrar en el mercado diferentes tipos de suplementos que nos aporten un extra de omega 3. Entre los diferentes tipos de suplementos, varían las dosis y su lugar de obtención (derivados del aceite de krill o de otras fuentes). En función del lugar de obtención, la composición variará ligeramente.

LEVADURA ROJA DE ARROZ

Se trata de una levadura de un llamativo color rojo que crece sobre este cereal. La levadura (Monascus purpureus) contiene un conjunto de 14 sustancias conocidas de forma común como monacolinas. A las monacolinas se las conoce como las estatinas naturales, por su similitud estructural con estos fármacos utilizados para el tratamiento de la hipercolesterolemia.

Levadura roja de arroz

Además de las monacolinas, en la levadura roja también encontramos ácidos grasos mono y poliinsaturados, así como fitoesteroles que ayudan a potenciar el efecto hipocolesterolemiante. Este tipo de preparados, es capaz de reducir las cifras de colesterol hasta un 22%.

POLICOSANOL

Polialcohol derivado de la capa de cera de la caña de azúcar, el policosanol es capaz de reducir los niveles de LDL en sangre a la vez que aumenta los de HDL. Además, ejerce una acción antiagregante que potencia su efecto para reducir los eventos cardiovasculares y que permite su utilización en otras patologías como la claudicación intermitente.

Es capaz de disminuir entre un 8 y un 18% los niveles de colesterol total, aumentando los de HDL entre un 17 y un 29%. La ventaja de este preparado es su escaso número de eventos adversos que presenta. La caña de azúcar, aunque la más habitual, no es la única fuente de obtención. También podemos conseguir policosanol a partir de aceite de germen de trigo o cera de abeja.

EXTRACTO DE OLIVO: HIDROXITIROSOL

Aceite de olivaEl hidroxitirosol es uno de los componentes fenólicos más importantes presentes en el aceite de oliva. Está presente tanto en las hojas como en el fruto del olivo (Olea europea). Su actividad se basa en su potentísima acción antioxidante. Otros efectos positivos del hidroxitirosol son sus propiedades antiinflamatorias, su capacidad para regular la presión arterial normal… todo ello contribuye a prevenir la aparición de efectos cardiovasculares, el mayor problema relacionado con la hipercolesterolemia.

Se establece que una dosis media de 5 mg de hidroxitirosol  diarios es suficiente para beneficiarse de sus propiedades (equivalente a unos 20-40 g de aceite de oliva).

FENOGRECO (Trigonella foenum-graecum)

El fenogreco es una planta reconocida por sus múltiples propiedades, entre las que destaca: antidiabético, antioxidante, antiinflamatorio, antibacteriano y antifúngico, hepatoprotector e hipocolesterolemiante. Esta planta podría estar relacionada con la modulación de la actividad de diferentes enzimas del metabolismo de la glucosa y de los lípidos, disminuyendo así los niveles de colesterol total y mejorando la enfermedad diabética. Se cree que tiene un efecto a nivel intestinal, regulando la absorción de los lípidos. Se ha observado que su capacidad para reducir los niveles de colesterol se potencian en aquellas personas con una afectación coronaria previa (angina de pecho o infarto cardíaco). El fenogreco carece de efectos secundarios.

TÉ ROJO

El té rojo contiene diversos antioxidantes que interfieren en los procesos de oxidación y depósito del colesterol en el endotelio vascular. Además, también parece que actúa reduciendo la absorción de lípidos (grasas), de tal forma que la capacidad de nuestro organismo para formar colesterol se ve afectada. Aún así, sus efectos no están del todo claros ni existen estudios que respalden su eficacia.

LECITINA DE SOJA

La proteina de soja (lecitina) ayuda a modular la formación grasa del organismo a la vez que tiene un ligero efecto antiinflamatorio. La lecitina es capaz de reducir la grasa corporal, disminuyendo el índice de masa corporal y los niveles de LDL. Clásicamente también se ha utilizado como remedio adelgazante.

RESVERATROL

Este famoso antioxidante presente en la uva y el vino se ha postulado como ayuda para prevenir el daño en los vasos sanguíneos y reducir los niveles de LDL. Su acción estaría ligada a su capacidad antioxidante. Realmente no está claramente demostrado su efecto a la hora de prevenir enfermedades cardiovasculares.

En los estudios realizados con resveratrol (en ratones) se utilizan dosis equivalentes a la toma de 1000 litros de vino tinto al día. En caso de querer suplementar tu dieta con resveratrol, hazlo con la ayuda de suplementos específicamente diseñados para ello.

FITOSTEROLES

Los fitosteroles son las moléculas que emulan la función del colesterol en las plantas. Aunque poseen una estructura muy parecida, su función varía enormemente. Aunque los estudios realizados hasta la fecha muestran disparidad en los resultados, la toma de 2 gramos de fitosteroles diarios puede disminuir los niveles de colesterol en un 10-15% aproximadamente.

Nuestra recomendación

El colesterol es imprescindible para nuestra supervivencia, pero superar unos límites determinados puede ser muy perjudicial para nuestra salud. El mayor problema del colesterol es el riesgo aumentado de sufrir alguna enfermedad cardiovascular. Otros factores negativos para sufrir estos problemas son la hipertensión, diabetes, tabaco o consumo de alcohol. Llevar hábitos de vida saludables, realizar ejercicio de forma moderada, una dieta variada y equilibrada y evitar malos hábitos como el alcohol y tabaco ayudará a disminuir el riesgo cardiovascular. Estas pautas se deben seguir siempre, independientemente del nivel de colesterol y el riesgo cardiovascular. Sin embargo, aquellas personas que ya hayan sufrido un evento cardiovascular (angina, infarto…) o con niveles altos de colesterol, deben realizar un especial énfasis para llevarlas a raja tabla.

Aún tomando todas estas medidas, en ocasiones superamos los niveles normales de colesterol. Es en este punto donde los suplementos y productos de parafarmacia pueden desempeñar un efecto positivo. Las ventajas de estos productos son su buen perfil de seguridad, no presentando en la mayoría de casos ningún efecto adverso. Sin embargo hay que recordar que su actividad es limitada y que en casos más graves se debe acudir al médico para que nos recete un tratamiento farmacológico.

En nuestra web podrás encontrar una sección dedicada exclusivamente al tratamiento del colesterol, donde podrás encontrar diferentes productos que contienen  los elementos arriba citados. ¿Tienes más dudas? Consúltanos sin ningún tipo de problema y trataremos de ayudarte con nuestros conocimientos.

¿Qué alimentos producen acné? Chocolate y granos

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El acné es una enfermedad que afecta a casi el 85% de la población en edades comprendidas entre los 11 y 30 años. Aunque es una patología que no pone en riesgo la vida, sí que puede afectar a la piel durante bastantes años ocasionando la aparición de cicatrices e imperfecciones que tienen connotaciones estéticas y emocionales importantes. Aunque es un problema muy habitual, la causa última de su aparición es desconocida.

Al ser una enfermedad tan prevalente, existen multitud de mitos o creencias en torno a ella acerca de sus causas de aparición. Una de las creencias más habituales es la relación entre la dieta y el acné. En un estudio realizado en Grecia, el 62,3% de los adolescentes entrevistados, atribuyeron a la dieta la causa de su acné. En cambio, en Inglaterra, un 11% achacaron padecer acné a causa de las comidas grasientas. ¿Qué tiene de cierto estas creencias? ¿de dónde viene esta creencia? ¿hay alguna relación entre diferentes comidas y la aparición del acné?. En este post intentaré explicar qué dice la ciencia sobre está relación.

Origen de la creencia

Durante años se ha venido observando que el acné es un problema que no afecta de igual modo a todas las culturas. Existen algunas en las que la incidencia es muy alta mientras que en otras es tremendamente baja. Esto únicamente puede deberse a dos circunstancias:

  1. Factores genéticos: las diferencias genéticas entre las culturas son las causantes de que aparezca la enfermedad o no.
  2. Factores ambientales: las diferencias en la forma de vida (dieta, hábitos…) son los causantes de la aparición de la enfermedad.

Para desvelar cuál de los factores tiene mayor impacto para desarrollar la enfermedad, se han observado diferentes culturas y se ha reflejado en muchos estudios.

  • Kenya o Zambia son paises con muy pocos casos de acné. Sin embargo, personas de estas mismas nacionalidades que viven en paises más desarrollados como Inglaterra, sufren acné con la misma probabilidad que los propios ingleses.
  • Hace años, las poblaciones de esquimales estaban muy aisladas del mundo, y su dieta se basaba sobre todo en pescado. Durante estos años, la incidencia de acné era casi nulo. Años más tarde, con la occidentalización de su cultura y el cambio de hábitos de vida entre los que se incluía la dieta, el número de casos de acné aumento drásticamente.

Viendo estos ejemplos, podríamos decir que las diferencias genéticas entre unas poblaciones y otras tiene poco impacto en la aparición del acné, y que el peso de los factores ambientales es más importante. Por tanto, la creencia de que esta enfermedad y la dieta están relacionados sí que tiene un fundamento importante.

El folículo pilosebáceo

Nuestra piel está inundada por unas pequeñitas aberturas que denominamos folículos pilosebáceos. Como su nombre indica, este folículo se compone de dos estructuras: un pequeño pelo y la glándula sebácea.

Glándula pilosebáceaEl pelo puede estar más o menos atrofiado según el lugar del cuerpo donde se localice. Por ejemplo, en el cuero cabelludo es más largo, grueso y colorado, mientras que el de la cara es prácticamente imperceptible.

La glándula sebácea está encargada de producir sebo. El sebo es necesario para mantener la hidratación, lubricación y protección de la piel. Al igual que el pelo, también existen diferentes glándulas sebáceas según su localización y que son capaces de producir diferentes cantidades de sebo. Por ejemplo, en lo que se llama la zona T del rostro (frente, nariz y barbilla), la producción de grasa por parte de las glándulas es mucho mayor y por ello es habitual ver estas zonas con el brillo característico que les proporciona el exceso de grasa.

¿Qué es el acné?

El acné es un problema por el cuál el folículo pilosebáceo se tapona por un exceso de producción grasa. El taponamiento favorece la aparición de infecciones que cursan con inflamación y producen las lesiones típicas de granitos y espinillas.

La causa exacta del acné todavía no se conoce. Sin embargo, se sabe que en su desarrollo las hormonas desempeñan un papel muy importante. Por ello, épocas como la adolescencia, el embarazo… en las que hay grandes cambios hormonales, aumenta la incidencia de casos de acné.

Fases acné

Entre las hormonas más importantes que afectan al folículo pilosebáceo, encontramos a las hormonas sexuales. Andrógenos como la testosterona y dihidrotestosterona (DHT) tienen papeles importantes en la regulación de esta unidad pilosebácea. Sabemos que estas hormonas afectan a la parte glandular de esta unidad, provocando los problemas de acné (entre otros), pero también afectan a la parte pilosa (al pelo), ocasionando los casos de alopecia androgenética, el tipo de alopecia más importante.

Acné y productos lácteos

Diversos estudios han asociado que los lácteos son capaces de aumentar la probabilidad de sufrir erupciones relacionadas con el acné. A la leche desnatada se le atribuyó mayor capacidad para producir acné que a la entera, sugiriendo que el efecto de la grasa no era el factor desencadenante.

Si analizamos la leche, podemos ver que entre otras cosas contiene hormonas procedentes del propio animal, como derivados de la progesterona y precursores de la DHT, como la 5alfa-pregnanediona y la 5alfa-androstanediona. Estos precursores necesitan de una serie de enzimas que podemos encontrar en la unidad pilosebácea para convertirse en DHT. Por tanto, podemos hipotetizar que al consumir leche, estamos aumentando los niveles de DHT en la glándula pilosebácea y por tanto favoreciendo la aparición de acné.

La leche también contiene diversas hormonas estimulantes del crecimiento. Entre ellos, el IGF-1 (insulin like growth factor) es capaz de estimular la formación de andrógenos, como ya hemos comentado, muy relacionados con el desarrollo del acné. Se ha podido demostrar que IGF-1 estimula el crecimiento capilar, así como el crecimiento de la glándula sebácea, favoreciendo la secreción de sebo y por tanto la aparición de acné.

Acné y chocolate

Existen diversos alimentos que tras ser ingeridos, aumentan los niveles de glucosa en sangre de forma brusca a lo que nuestro organismo responde liberando grandes cantidades de insulina. De estos alimentos decimos que tienen un alto índice glucémico y clásicamente son aquellos ricos en carbohidratos simples (monosacáridos y disacáridos), como por ejemplo la sacarosa o el azúcar. En este sentido, todos aquellos alimentos con cantidades importantes de estos carbohidratos simples (chocolate, azúcar…) producirán la liberación de grandes cantidades de insulina.

chocolate y acné

La insulina, además de permitir que la glucosa circulante por la sangre sea captada por nuestras células, también tiene una serie de consecuencias metabólicas y hormonales, como la liberación entre otros de andrógenos y de IGF-1. Como hemos dicho anteriormente, tanto IGF-1 como los andrógenos son capaces de alterar el microambiente del folículo sebáceo, favoreciendo la aparición del acné.

Acné y comidas grasas

Las comidas excesivamente grasas también tienen capacidad para alterar los ciclos de liberación de insulina.

A parte de su efecto sobre la insulina, también se ha hipotetizado que las comidas altas en grasas podrían cambiar las características del sebo normal, haciendo por ejemplo el sebo menos fluido o aumentando su cantidad y por tanto facilitando que el folículo pilosebáceo se obstruya más fácilmente.

Aún cuando todas estas explicaciones tienen una base teórica fundamentada, es importante aclarar que los estudios no son del todo concluyentes y por tanto no se puede concluir hoy por hoy que ninguno de estos alimentos ocasione la aparición de acné.

Lo que sí que está claro es que una correcta limpieza y cuidado facial diario con productos de calidad permite disfrutar de un rostro con menos alteraciones. Si tienes dudas sobre el acné, consulta sin inconveniente con nostros contacto@thefarma.co y estaremos encantados en ayudarte.

  1. Batya B. et al. 2010. The role of diet in acne: facts and controversies. Clinics in Dermatology.
  2. Wolf R et al. 2004. Acne and diet. Clinical Dermatology.